
Un vestido con alma
Diseñado desde quién sos, no desde una tendencia.
Cada vestido nace de un encuentro personal.
La primera instancia está pensada para conocer en profundidad a la novia: su estilo de vida, su sensibilidad, su historia y el momento que está por vivir.
Porque un vestido puede ser bello, pero solo se vuelve inolvidable cuando refleja la esencia de quien lo lleva.
No trabajo con diseños genéricos ni replicables.
Cada pieza es única, creada a medida de un cuerpo, un contexto y una identidad.
El diseño contempla la silueta, la elección de materiales y el diálogo con el entorno: el lugar de la celebración, el clima, el horario y el movimiento del vestido, así como los accesorios, el calzado, el peinado y el maquillaje, para construir una imagen coherente, auténtica y elegante.
El resultado trasciende lo estético: es la certeza de reconocerse en el espejo y de habitar un vestido que acompaña y representa.

El proceso también es parte del recuerdo
A partir de la segunda prueba, la novia puede estar acompañada por personas cercanas. El atelier se transforma en un espacio de confianza y cuidado, donde el proceso se vive con atención personalizada, calidez y disfrute.
Muchas veces, quienes acompañan a la novia deciden luego trabajar conmigo. No por casualidad, sino por la experiencia: cercana, humana y profundamente cuidada.

Una experiencia pensada para quienes buscan algo único
Trabajo con cupos limitados, ya que cada vestido requiere dedicación, presencia y un acompañamiento integral.
Este servicio no está orientado a producciones rápidas ni estandarizadas, sino a mujeres que valoran el diseño a medida, la coherencia estética y la creación de una pieza con significado.
Si sentís que esta forma de trabajar resuena con vos, te invito a escribirme.
El primer paso no es elegir un vestido.
Es elegir cómo querés vivir este momento único de tu vida.
